Producto turístico · 9 de mayo de 2026 · 5 min de lectura
Producto turístico que se vende, no que se enseña en una feria
Un recurso no es un producto. Esta es la distancia exacta que hay entre las dos cosas.

El punto de partida
Cada vez que llegamos a un territorio nos encontramos con la misma escena: mucha gente trabajando bien por separado y poca conversación entre ellos. En este club de producto pasó exactamente eso.
Antes de proponer nada nos sentamos a escuchar. Preguntamos qué se había intentado, qué había funcionado y, sobre todo, qué había salido mal, porque ahí suele estar la información más útil.
Lo que aprendimos por el camino
El trabajo de campo cambia el diagnóstico. Las entrevistas con quien opera cada día el territorio nos obligaron a reordenar prioridades y a descartar ideas que sobre el papel parecían brillantes.
Si no tiene precio, horario y alguien que responda al teléfono, todavía no es un producto turístico.
Qué nos llevamos
Un plan solo sirve si alguien puede ejecutarlo. Por eso cerramos cada fase con responsables, calendario y una manera sencilla de medir si aquello está funcionando.